En diversas industrias, como estaciones de servicio, talleres de automóviles, industrias de mecanizado y la industria química, se generan derrames de productos químicos tanto durante operaciones de mantenimiento rutinarias como de manera accidental. ¿Sabes cuál es la mejor forma de desechar un absorbente usado correctamente? Estos derrames se recogen utilizando absorbentes que pueden presentarse en diferentes formatos: granulados, polipropileno o trapos. Sin embargo, una vez utilizados, estos absorbentes se convierten en residuos que deben ser manipulados y gestionados adecuadamente, tanto por normativa como por responsabilidad ambiental.
Cuando usamos los absorbentes industriales para líquidos, debemos ser conscientes de que estamos generando un residuo. Será necesario identificar su peligrosidad, etiquetarlo y almacenarlo adecuadamente hasta su gestión
Pasos para desechar un absorbente usado correctamente
Los absorbentes contaminados son considerados un residuo, que dependiendo del producto que hayan absorbido serán peligrosos o no peligrosos. A continuación, veremos cómo llevar a cabo su correcto manejo y gestión.
1. Consulta las regulaciones locales
Actualmente la gestión de los residuos viene regulada por la Ley 7/2022 de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. En esta Ley, conocida comúnmente como Ley de Residuos, se recogen todas las indicaciones necesarias para la correcta identificación, envasado, almacenamiento y gestión de los residuos.
Será necesario además consultar si existe alguna regulación adicional (autonómica o local) para cumplir adecuadamente con toda la normativa de aplicación.
2. Identifica el material absorbido
Lo primero de todo, recordar que para manipular residuos o cualquier producto químico en general es necesario utilizar EPIs (guantes, gafas, ropa de protección, …), sobre todo cuando se trata de peligrosos. Para saber si un producto es peligroso o no peligroso será necesario consultar las Fichas de Seguridad del Producto, y en concreto el Punto 2. Identificación de Peligros.
Los absorbentes por su propia composición son considerados inertes, no reaccionan y no se degradan. Así que sus características dependen del producto que hayan absorbido. Será ese producto el que determinará la caracterización del absorbente como un residuo peligroso o no peligroso, y a partir de ahí podremos realizar una correcta manipulación y gestión de él.
Es decir, no se genera el mismo tipo de residuo mediante el uso de absorbentes para recoger un derrame de agua o una sustancia no peligrosa, que un derrame de hidrocarburos u otros productos químicos peligrosos, ya que el absorbente adquiere los mismos riesgos que el producto absorbido.
Así que lo primero será determinar cuál es el producto absorbido y en consecuencia su peligrosidad.
3. Reciclaje o reutilización
Cuando se utilizan absorbentes para recoger un derrame hay que aplicarlos poco a poco, dejarles su tiempo de actuación y utilizarlos hasta que estén saturados. De esta forma se realiza un uso eficiente de los recursos y se evita malgastar material y producir un exceso de residuos.
Así mismo, el absorbente no saturado se podrá reservar para reutilizarlo en otras situaciones, por ejemplo, algunos granulados como la sepiolita, siempre y cuando sean para absorber el mismo producto, y estén durante ese tiempo de reserva almacenados adecuadamente.
4. Separación de residuos
A partir de ahí, los absorbentes contaminados deben ser correctamente envasados y almacenados, comenzando por una correcta separación de los mismos.
Es decir, si para un mismo derrame se han utilizado dos absorbentes diferentes, por ejemplo, sepiolita (granulados) y hojas absorbentes (polipropileno) o trapos, deberán envasarse de forma separada, ya que la gestión posterior no será la misma, y la mezcla de materiales puede dificultarla.
Igualmente, si los productos absorbidos son distintos, también los absorbentes utilizados, aunque sean de la misma composición, deberán de almacenarse de forma separada, evitando así que se puedan mezclar residuos que no sean compatibles y den lugar a accidentes, o riesgos directos sobre las personas o el medioambiente.
5. Documentación adecuada
Para facilitar la gestión de los residuos, el productor, está obligado a identificarlos correctamente, antes de la entrega para su gestión. y en el caso de que sean residuos peligrosos, determinar sus características de peligrosidad.
Los residuos deben de identificarse con un código de la Lista Europea de Residuos (Código LER). Atendiendo a esta Lista, los absorbentes pertenecen a la categoría 15: RESIDUOS DE ENVASES; ABSORBENTES, TRAPOS DE LIMPIEZA, MATERIALES DE FILTRACIÓN Y ROPAS DE PROTECCIÓN NO ESPECIFICADOS EN OTRA CATEGORÍA. A partir de ahí, dependiendo de si el absorbente se considera peligroso o no peligroso, el código LER será:
- 15 02 02* Absorbentes, materiales, trapos de limpieza y ropas protectoras contaminados por sustancias peligrosas.
- 15 02 03 Absorbentes, materiales de filtración, trapos de limpieza y ropas protectoras distintos de los especificados en el código 15 02 02.
Este código LER determinará la forma posterior de gestión del mismo.
Una vez clasificado con un código LER, los envases donde se almacenan los absorbentes deben etiquetarse para que sean fácilmente identificados. Aparte del Código LER, en la etiqueta es necesario identificar quién es el productor de ese residuo. Para ello, deben aparecer los siguientes datos:
- Nombre del productor del residuo
- El Número de Identificación Medioambiental (NIMA).
- Dirección postal y electrónica
- Teléfono de contacto del productor
Además, en el caso de los peligrosos es necesario indicar también cuales son los peligros asociados (Códigos HP) que le otorgan a ese residuo la condición de Peligroso (explosivo, comburente, inflamable, irritante, tóxico, …), y que nos avisarán de las medidas de prevención a tener en cuenta.
Y por último, tener en cuenta los tiempos máximos de almacenamiento. En el caso de los residuos peligrosos es de 6 meses., y en el caso de los no peligrosos 2 años.
6. Utilización de servicios especializados
La gestión posterior de los absorbentes como residuo, sobre todo cuando son peligrosos, debe ser realizada por un Gestor Autorizado de Residuos. Serán estos servicios especializados los que realicen una adecuada y segura gestión de los mismos.
En definitiva, cuando usamos los absorbentes industriales para recoger un derrame, debemos ser conscientes de que estamos generando un residuo. Será necesario identificar su peligrosidad, etiquetarlo y almacenarlo adecuadamente hasta su gestión. Esto nos va a permitir no solo cumplir con la legislación vigente y evitar posibles sanciones, sino que va a minimizar riesgos, personales y medioambientales, prevenir accidentes y facilitar su gestión.














