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Guía completa sobre el etiquetado de residuos peligrosos

Publicado el 02 de agosto de 2026

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En cualquier empresa, es crucial manejar con cuidado los productos químicos y residuos, especialmente los peligrosos, asegurándose de que estén bien envasados, identificados y etiquetados. Un correcto etiquetado de los residuos peligrosos es vital ya que proporciona información esencial sobre sus riesgos, origen y manejo, contribuyendo así no solo al cumplimiento normativo y a la prevención de sanciones, sino también a la seguridad y la protección ambiental. En este artículo abordaremos las prácticas correctas para etiquetar estos residuos, destacando la información clave necesaria para una gestión segura y conforme a la normativa vigente.

Los residuos peligrosos, tienen que estar correctamente etiquetados. Esto nos va a permitir  cumplir con la legislación vigente y evitar posibles sanciones

Guía para el etiquetado de residuos peligrosos

Actualmente el etiquetado de los residuos viene regulado por la Ley 7/2022 de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, y en concreto en su Artículo 21. Obligaciones del productor inicial u otro poseedor relativas al almacenamiento, mezcla, envasado y etiquetado de residuos. Sin duda, el cumplimiento de estas obligaciones es un requisito básico para garantizar que los residuos peligrosos se almacenan y gestionan adecuadamente.

Tamaño de la etiqueta de residuos peligrosos

Lo primero de todo es que los recipientes o envases destinados a almacenar residuos peligrosos deben estar etiquetados de forma clara y visible, legible e indeleble y al menos en español.

La etiqueta, para cumplir con estos requisitos, debe tener unas dimensiones mínimas de 10 x 10 cm.

Contenido de una etiqueta de residuos peligrosos

Elemento de la etiqueta ¿Qué debe incluir? ¿Para qué sirve?
Descripción del residuo Código LER (6 cifras), descripción del residuo y características de peligrosidad (códigos HP). Identificar correctamente el residuo, evitar mezclas incompatibles y garantizar una gestión segura.
Datos del productor Nombre del productor, NIMA, dirección postal y electrónica, y teléfono de contacto. Identificar al responsable del residuo y facilitar su trazabilidad durante toda la gestión.
Fecha de envasado Fecha en la que se inicia el depósito del residuo en el envase. Controlar el plazo máximo de almacenamiento y cumplir con la normativa aplicable.
Pictogramas de peligro Pictogramas del Reglamento CLP (inflamable, corrosivo, tóxico, explosivo, etc.). Informar visualmente de los riesgos del residuo y de las medidas de seguridad para su manipulación.

1. Descripción del residuo

Para facilitar la gestión de los residuos, el productor inicial u otro poseedor de residuos, está obligado a identificarlos correctamente, antes de la entrega para su gestión. y en el caso de que sean residuos peligrosos, determinar sus características de peligrosidad.

Es por ello que el residuo tiene que estar clasificado con un código (CÓDIGO LER) de la Lista Europea de Residuos. Este código es un código numérico de 6 cifras, asociado a una descripción. 

En el caso concreto de los residuos peligrosos, los códigos LER asociados llevan un (*) para indicar de forma clara que tienen alguna indicación de peligro asociada.  Este código LER y su descripción debe aparecer claramente en la etiqueta.

Además es necesario indicar también en la etiqueta cuales son los peligros asociados (Códigos HP) que le otorgan a ese residuo la condición de Peligroso (: explosivo, comburente, inflamable, irritante, tóxico, …), y que nos avisarán de las medidas de prevención a tener en cuenta. 

Es muy importante que los códigos de identificación de los residuos estén correctamente aplicados, evitando así que se puedan mezclar residuos que no sean compatibles y den lugar a accidentes, o riesgos directos sobre las personas o el medioambiente. 

Consejos para el etiquetado de residuos peligrosos

2. La información de contacto del productor

Es necesario identificar quién es el productor de ese residuo. Para ello, en la etiqueta deben aparecer los siguientes datos:

    • Nombre del productor del residuo
    • El Número de Identificación Medioambiental (NIMA). Se trata de un código asignado por la Comunidad Autónoma para identificar a los centros /instalaciones de producción y de gestión de residuos. Este código NIMA está constituido por diez dígitos correspondiendo los dos primeros al código INE de la provincia y los ocho restantes son números asignados por la Comunidad Autónoma.
    • Dirección postal y electrónica
    • Teléfono de contacto del productor.

3. La fecha de envasado

El tiempo máximo de almacenamiento máximo de los residuos peligrosos es de 6 meses.

Estos plazos computan desde que se inicie el depósito del residuo en almacenamiento, por lo que es importante reflejar la fecha de inicio en la etiqueta. Esto quiere decir que desde el primer momento en que colocamos un residuo en un envase, el tiempo empieza a contar, y a los 6 meses, aunque ese envase no esté al 100% de su capacidad, tiene que gestionarse.

4. Los pictogramas de riesgo

En la etiqueta también tienen que recogerse de forma visual la naturaleza de los peligros que presentan. Es decir, tienen que aparecer los pictogramas de peligro, que serán los descritos en el Reglamento (CE) n.º 1272/2008 del Parlamento y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, comúnmente conocido como Reglamento CLP y que está basado en el Sistema Globalmente Armonizado de las Naciones Unidas (SGA de la ONU o GHS en inglés). Se utiliza en todo el mundo para identificar rápidamente los riesgos de los residuos peligrosos: explosivo, tóxico, irritante, inflamable, corrosivo…

Estos pictogramas son los siguientes:

pictogramas etiquetado residuos peligrosos

También es interesante incluir otros datos adicionales, como, por ejemplo, quién es el gestor del residuo y sus datos de contacto, o en el caso de residuos que sean considerados además como Mercancías Peligrosas (según el ADR) la información relativa al transporte (Nº ONU, Clase,..), o los kilos de residuo almacenados en el recipiente. Estos datos van a facilitar su posterior transporte y gestión.

A continuación, os mostramos un ejemplo de etiqueta:

ejemplo etiquetado residuos peligrosos

Por último, es importante destacar que la etiqueta deberá ser firmemente fijada sobre el envase, y deben retirarse si fuera necesario, las indicaciones o etiquetas anteriores, de forma que no lleven a error o desconocimiento del origen y contenido del envase en ninguna operación posterior del residuo.

¿Qué requisitos deben cumplir los envases y el almacenamiento de los residuos peligrosos?

Además de un correcto etiquetado, la normativa establece que los residuos peligrosos deben almacenarse en envases adecuados que garanticen su seguridad durante toda la gestión. La elección del recipiente, su sistema de cierre y las condiciones de almacenamiento son aspectos fundamentales para prevenir accidentes, evitar fugas y asegurar una correcta trazabilidad hasta su eliminación.

1. Utilizar envases fabricados con materiales compatibles

Los envases deben estar fabricados con materiales compatibles con las sustancias que contienen, evitando reacciones químicas que puedan comprometer su integridad. Este aspecto es especialmente importante en el envasado de sustancias peligrosas, como ácidos, bases o reactivos de laboratorio, ya que algunos recipientes pueden resultar susceptibles al daño cuando entran en contacto con determinados productos.

2. Garantizar un sistema de cierre seguro

Todos los recipientes deben disponer de un sistema de cierre eficaz que impida pérdidas del contenido durante el almacenamiento o el transporte. Los cierres deben mantenerse en perfecto estado y, cuando sea necesario, incorporar dispositivos de seguridad que reduzcan el riesgo de aperturas accidentales, vertidos o cualquier escape de residuos que pueda poner en peligro a las personas o al medio ambiente.

3. Almacenar los residuos en condiciones seguras

Los residuos deben permanecer en un sistema de almacenamiento adecuado, tanto en el lugar de producción como en el lugar de almacenamiento temporal, hasta su retirada por un gestor autorizado. Asimismo, es recomendable disponer de sistemas de retención, como cubetos de seguridad, que permitan contener posibles derrames y minimizar las consecuencias de un incidente. Los envases deben permanecer marcadas de forma visible, legible e indeleble durante todo el periodo de almacenamiento.

4. Adaptar el almacenamiento al tipo de residuo

No todos los residuos presentan los mismos riesgos, por lo que es importante distinguir las diferentes categorías de residuos y los distintos tipos de residuos antes de seleccionar el envase y el sistema de almacenamiento más adecuados. Además, los recipientes deben resistir las exigencias normales de manipulación y cumplir las siguientes condiciones de seguridad establecidas por la normativa para facilitar su correcta gestión y posterior eliminación.

En definitiva, los residuos peligrosos, tienen que estar correctamente etiquetados. Esto nos va a permitir no solo cumplir con la legislación vigente y evitar posibles sanciones, sino que un simple etiquetado nos va a minimizar riesgos personales y medioambientales, prevenir accidentes, facilitar el trabajo de los gestores, y concienciar a los propios trabajadores de los peligros a los que están expuestos 

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