El impacto ambiental de los derrames industriales representa una amenaza significativa para el medioambiente. Estas situaciones no solo degradan los ecosistemas naturales, sino que también afectan la biodiversidad y los servicios ecosistémicos esenciales para la vida humana. Desde la contaminación de suelos hasta la de aguas superficiales y subterráneas, cada derrame tiene consecuencias únicas y difíciles de revertir. Adoptar medidas preventivas, como el uso de cubetos de retención, envases homologados y planes de emergencia, es clave para proteger nuestro entorno y reducir los riesgos ambientales.
Impacto ambiental de los derrames industriales: principales consecuencias
De una manera muy genérica, podemos clasificar los ecosistemas naturales como terrestres o acuáticos. En función del tipo de ecosistema afectado, podemos distinguir degradación terrestre (contaminación de suelos) o acuática (contaminación de las aguas).
1. Contaminación terrestre
La presencia de hidrocarburos da lugar a un cambio en la composición del suelo. Como consecuencia, se produce:
- Disminución de la porosidad del suelo: ya que aumenta el volumen ocupado por líquidos
- Disminución del contenido de agua, gases y nutrientes: un suelo menos poroso tiene menor capacidad de almacenar gases, agua y nutrientes disueltos.
- Pérdida de la cubierta vegetal: al disminuir el contenido de gases, agua y nutrientes, las plantas pierden su sustento
- Menor resistencia frente a la erosión: al perder su cubierta vegetal, el suelo queda expuesto a los agentes atmosféricos (agua, viento, lluvia y sol).
2. Contaminación acuática
Esta es, quizás, la consecuencia más significativa de la degradación de los ecosistemas naturales, pues las masas de agua constituyen el 70% de la superficie del planeta.
Dentro de este 70%:
- 97% se corresponde con los océanos
- 3% es agua dulce. De este 30%:
-
- 79% son las masas de agua superficiales (ríos, lagos, embalses, humedales…)
- 21% es agua subterránea (acuíferos).
Por lo tanto, es necesario distinguir entre contaminación de las aguas superficiales (se incluyen tanto las masas de agua salada como las de agua dulce) y de las aguas subterráneas.
Cabe destacar que no se trata de sistemas aislados, sino que están interconectados entre sí: las aguas subterráneas afloran a la superficie mientras que las aguas superficiales se pueden infiltrar en el terreno, pasando a formar parte de las aguas subterráneas.
Un vertido o derrame industrial normalmente se produce de manera accidental, lo que ocasiona una contaminación puntual de una masa de agua. En general, esto provoca un cambio adverso en las características de la masa de agua, lo que tiene varias consecuencias, tanto sobre el ecosistema como sobre las personas.
Sobre una masa de agua superficial:
- Pérdida de biodiversidad: este tipo de derrames suelen ocasionar la muerte de los animales acuáticos de la masa de agua afectada.
- Bioacumulación: acumulación neta de los contaminantes en los organismos acuáticos.
- Biomagnificación: incremento de la concentración del contaminante a lo largo de la cadena trófica, desde un nivel trófico inferior (presa) hasta el siguiente (predador).
- Disminución de la entrada de luz, lo que conlleva una disminución de la tasa fotosintética y, como consecuencia, una disminución de la concentración de oxígeno
- Sobre las personas: las poblaciones que se encuentren cerca de una masa de agua contaminada por un derrame tendrán que hacer frente a la presencia de malos olores y la posible aparición de enfermedades, fruto tanto de la propia contaminación del medio como de la presencia de animales muertos y en descomposición.
Sobre una masa de agua subterránea: puede parecer que la contaminación de las masas de agua subterráneas tiene menor impacto ya que no se encuentran habitadas por grandes organismos (peces, pequeños mamíferos…). Sin embargo, la principal problemática de la contaminación de estas masas de agua reside en que suelen ser empleadas para consumo humano. Por lo tanto, la contaminación de las masas de agua subterráneas afecta directamente a la población, causando enfermedades.
Factores que determinan el impacto ambiental de los derrames industriales
Los impactos ambientales de los derrames industriales varían según diversos factores, lo que hace que su clasificación y cuantificación sean complejas. Entre los principales aspectos que los condicionan se encuentran:
- Tipo de vertido: puede ser directo o indirecto, dependiendo de la vía de contaminación.
- Características fisicoquímicas del vertido: propiedades como la solubilidad, densidad, viscosidad o pH influyen en la forma en que los contaminantes interactúan con el entorno.
- Características del medio afectado:
- Suelos: factores como porosidad, contenido de materia orgánica, textura y vegetación determinan la absorción y retención de los contaminantes.
- Aguas: es necesario distinguir entre medios dinámicos (ríos y mares) o estáticos (embalses y pantanos), y entre aguas superficiales y subterráneas. También son relevantes parámetros como el contenido de oxígeno y la presencia de organismos acuáticos.
La consecuencia ambiental más significativa de los derrames industriales es la degradación de los ecosistemas naturales, que implica una alteración de sus propiedades. Esto genera:
- Pérdida de biodiversidad.
- Deterioro de los servicios ecosistémicos: los beneficios tangibles e intangibles que los humanos obtenemos de los ecosistemas, como agua limpia, aire puro y suelo fértil.
Cómo prevenir los derrames industriales
A continuación, se enumeran una serie de recomendaciones para evitar que se produzcan derrames industriales:
- Cumplir con la normativa APQ (Almacenamiento de Productos Químicos): Cumplir con esta normativa es fundamental para garantizar la seguridad en el manejo y almacenamiento de productos químicos peligrosos en recipientes móviles. El objetivo principal de la normativa APQ es proteger tanto a las personas como al medioambiente frente al contacto con productos químicos. Para ello, esta normativa establece una serie de instrucciones de seguridad en el manejo y almacenamiento de productos peligrosos, las cuales deberán ser respetadas por las empresas a las que les sea de aplicación este reglamento.
- Realizar un mantenimiento adecuado de los equipos: El mantenimiento regular de los equipos para verificar su buen estado es crucial para minimizar el riesgo de derrames accidentales, ya que, de esta manera, se reduce el riesgo de avería o mal funcionamiento del equipo. También es de especial importancia verificar que, tanto los envases en los que se almacenan sustancias peligrosas, como los cubetos de retención sobre los que se colocan dichos envases, se encuentran en perfecto estado y no se producen pequeñas fugas del producto.
- El envasado deberá ser seguro y homologado: Los recipientes, tanto los grandes como los pequeños, deberán ser aptos para el producto almacenado, es decir, deberán de estar homologados. Además, durante el almacenamiento de cualquier sustancia peligrosa, el envase deberá permanecer cerrado y deberá de contar con su correspondiente etiquetado. Una mala elección del material de cubeto de retención puede conllevar desde una reducción de la vida útil del envase hasta una rotura de este, produciendo el correspondiente vertido.
- Formación del personal: la formación es una herramienta fundamental para garantizar un entorno laboral seguro y minimizar riesgos. Todo el personal que trabaja con mercancías peligrosas debe de conocer los peligros de los productos almacenados, las medidas de seguridad preventivas y las medidas de actuación en caso de accidente. De esta manera, se minimiza el tiempo de respuesta frente a un vertido accidental.
- Implementación de sistemas de monitorización: es fundamental instalar sensores o alarmas que indiquen fallos en los equipos en tiempo real. Esta medida no solo disminuye el tiempo de respuesta, sino que facilita una respuesta eficaz.
- Redacción e implementación de Planes de Respuesta ante Emergencias: toda organización que opere con mercancías peligrosas está expuesta a situaciones de riesgo, por lo que será imprescindible que se conozcan los posibles accidentes que puedan ocurrir, así como sus consecuencias. Todo ello viene recogido en el Plan de Respuesta ante Emergencias, que no es más que el procedimiento de acción que se debe de llevar a cabo cuando se presenten situaciones de riesgo. El objetivo de este Plan es afrontar una situación de emergencia de manera efectiva y oportuna, protegiendo las vidas humanas, el medioambiente, la propiedad y la seguridad de los equipos (en este orden). Debido al riesgo que suponen los derrames accidentales, tanto para la salud de las personas como para el medioambiente, dentro del Plan de Respuesta ante Emergencias se deberá recoger el protocolo de actuación ante un vertido, incluyendo las instrucciones de uso de absorbentes de derrames y barreras de contención.
- Almacenamiento adecuado y uso de cubetos de retención: Como se ha comentado en el punto 3, los envases deberán de estar homologados. El área de almacenamiento de estos envases deberá de situarse fuera de zonas de trabajo o tránsito del personal, estará bien iluminada y contará con sistemas de ventilación, pues muchos de los productos que se suelen almacenar emanan gases tóxicos. Además, los envases que contengan mercancías peligrosas en estado líquido deberán de colocarse sobre cubetos de retención. La capacidad útil del cubeto de retención, tal y como establece la normativa APQ, será, como mínimo, igual a la mayor de entre:
- La capacidad del recipiente mayor.
- El 10% de la capacidad global de todos los recipientes.
Los ecosistemas no son sistemas aislados, por lo que el impacto ambiental de un derrame industrial abarca grandes extensiones de terreno, tanto terrestres como acuáticos. Reparar los daños causados por un derrame al medioambiente es una tarea ardua y presenta unos costes económicos muy elevados, tanto directos (asociados a los gatos de limpieza y sanciones derivados del derrame) como indirectos (principalmente derivados de la pérdida de credibilidad de la empresa). Es por esto que es muy importante actuar de una manera proactiva y tomar las medidas preventivas pertinentes para evitar que se produzcan o para minimizar los daños en caso de que el derrame no se haya podido evitar.




















